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Impuesto a las bebidas azucaradas: la evidencia

La relación entre ciencia y política es compleja. La evidencia científica es difícil de totalizar. Un estudio dice hoy una cosa y mañana otro dice la contraria. Adicionalmente muchos estudios son hechos a la medida de un interés particular. La medicina moderna sufre una crisis de la evidencia que dificulta el discernimiento entre hechos genuinamente científicos y opiniones por encargo  travestidas de cientificidad.

Ronald A. Fisher, uno de los padres de la estadística moderna, quien dejó incluso una impronta en nuestro lenguaje–muchos hablan casi a diario de “significancia” para transmitir la idea de relevancia o importancia– defendió por décadas los intereses de la industria tabacalera y negó sistemáticamente cualquier conexión entre el cáncer de pulmón y el consumo de tabaco. Su prestigio como científico sigue intacto. Su ética como investigador no ha resistido el juicio de la historia.

Más allá de los conflictos de interés, de la crisis de la evidencia, las decisiones públicas deben tener en cuenta la totalidad de la evidencia, el análisis de los análisis, las conclusiones de las conclusiones. O al menos, deben basarse en un conjunto representativo de publicaciones.

El debate sobre el impuesto a las bebidas azucaradas debería tener en cuenta la evidencia disponible, los estudios más representativos, las publicaciones más importantes. Como un aporte a la discusión, enlazo seis artículos recientes que deberían ser en mi opinión tenidos en cuenta. Los hechos científicos, sobra decirlo, no pueden ser reemplazados por la publicidad o las opiniones parcializadas (deliberadamente parcializadas).

  1. Revisión sistemática de la literatura científica: un mayor consumo de bebidas azucaradas está asociado con el aumento de peso en niños y adultos.
  2. Revisión comparada de la literatura científica: los estudios realizados por investigadores independientes muestran una asociación positiva entre consumo de bebidas azucaradas y sobrepeso y diabetes; los estudios financiados por la industria no muestran ninguna asociación.
  3. Análisis del caso mexicano: el impuesto a las bebidas azucaradas sí redujo el consumo.
  4. Análisis del caso de Berkeley, California: el impuesto a las bebidas azucaradas también redujo el consumo.
  5. Elasticidad precio de la demanda de las bebidas azucaradas: la demanda sí responde a los precios: un impuesto de 20% reducirá la demanda en un porcentaje similar.
  6. Proyecciones sobre el impacto del impuesto: el impuesto podría, dados algunos supuestos razonables para el caso mexicano, salvar 19.000 vidas en ese país.

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10 Comments

  • Reply
    Alejo760
    5 noviembre, 2016 at 7:24 pm

    De acuerdo ministro, está claro: el azúcar hace mucho daño. Es una relación de causalidad innegable a luz de la evidencia científica actual, la lógica racional que está aplicando usted para tomar está decisión política la debería aplicar para las demás decisiones del sector salud, con mucho cuidado con los lobos de industria farmacéutica.

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    Unknown
    5 noviembre, 2016 at 8:15 pm

    Totalmente deacuerdo como médico endocrinologo se todo el daño que causa el consumo de azúcar en la población. La asociación americana del corazón recientemente recomendó no dar azúcar a los niños menores de 2años y los mayores no deben consumir más de 25gr al día. Una bebida gaseosa contiene más de 50gr y ningún nutriente.

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    Anónimo
    6 noviembre, 2016 at 12:19 am

    Ministro mucha evidencia es pagada por Bloomberg, no tiene lógica que quienes promuevan estos impuestos sean quienes digan si funciona o no como es el caso de Educar Consumidores o el Poder del Consumidor son los mexicanos quienes sacan estudios diciendo que funciona… es mas vale la pena ver que la Universidad que dice que es una verraquera de impuesto la jhon Hopkins se llama bloomberg school es decir tiene conflicto de interés… ahora revise que los que mas escriben del tema tiene vínculos económicos con bloomberg quien tiene pelea con coca cola en el mundo

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    Ðavid A. Osorio S
    8 noviembre, 2016 at 7:09 am

    Apreciado Ministro, si bien siempre es deseable que toda la política pública esté informada por la ciencia (como, por ejemplo, no lo estuvo la suspensión de la aspersión con glifosato), hay otros factores a tener en cuenta sobre este tema.

    A saber: que el problema de obesidad no se puede reducir exclusivamente al azúcar, que hay muchos otros productos azucarados que siguiendo la lógica del impuesto también deberían ser gravados (y otros que no, como los que usan endulzantes artificiales), y que el Estado no debería favorecer o promover gustos o estilos de vida determinados para sus ciudadanos.

    Aquí están explicados con más detalle, por si le interesa: http://blogs.eltiempo.com/de-avanzada/2016/10/19/impuesto-gaseosas/

    Cordial saludo,

    -D

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    Alejandro Gaviria
    8 noviembre, 2016 at 1:13 pm

    David: es cierto que el Estado no debe imponer un tipo particular de preferencias o estilos de vida. Pero, en algunos casos, particulares, puntuales, la promoción no debe descartarse. La sociedad decidió democráticamente que las desigualdades en salud no son tolerables, que la posibilidad de supervivencia de un niño con cáncer no debería depender de la capacidad económica de sus padres. Así, la salud la pagamos de manera mancomunada, entre todos vía impuestos. La responsabilidad de los ciudadanos incluye el autocuidado. Habida cuenta de la existencia de los sistemas públicos de salud, se configura una externalidad: mi comportamiento afecta los demás.

    Como casi todo en la vida, no es una cuestión de clase, sino de grado. Yo no quiero al Estado invadiendo la privacidad o promoviendo la castidad o llamando a ir a la iglesia. Pero el Estado promoviendo el respeto a las normas de tránsito o el voto en las elecciones o el uso de condón o un poco de autocuidado no me parece excesivo ni perverso. Y no creo, además, que el argumento de la pendiente resbaladiza sea siempre relevante.

    Una abrazo.

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    JuanDavidVelez
    15 noviembre, 2016 at 2:02 pm

    Alejandro, que pena hablar de otra cosa. Es acerca de las criticas a la democracia. Usted dijo que la democracia era un fin en si mismo y yo le creí y le creo completamente. Pero usted una vez en un comentario dijo algo así como que la sociedad no era una empresa y explicó el porqué, y dijo porque la idea de "nombrar gerentes y una junta directiva" y listo no funciona, pues, pero la palabra no es "no funciona", si no "no es lo mejor o no es lo correcto". Y a mi eso me pareció muy lógico y bacano. Obvio usted lo dijo mil veces mejor. Ese comentario lo he buscado muchísimo y nunca lo encuentro. Ese comentario lo he estado buscando incluso desde mucho antes de que la democracia no estuviera de acuerdo conmigo este año. Como con ese comentario, a mi me pasa mucho que no puedo encontrar lo que estoy buscando, eso también le pasa mucho a los cantantes que no pueden encontrar lo que están buscando y dicen eso en sus canciones.

    #requeteprodemocracia #proimpuestoalasgaseosas #proimpuestoaloscigarrillos. #pronihilismo (jajajaja, supongo que eso ultimo no es muy consistente). Y sobre todo #proarrozchino.

    Ah, si de pronto usted recuerda ese comentario o esa idea le agradecería mucho si lo volviera a copiar.

    Muchas gracias, un saludo y mucha suerte con todo.

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    JuanDavidVelez
    15 noviembre, 2016 at 2:06 pm

    En ese comentario que no he podido encontrar usted defendió muy bacano la democracia.

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    Hernando Mejia
    21 noviembre, 2016 at 4:54 pm

    19.000 vidas en un país de 200MM no es significativo! Y la reducción del consumo redujo el % de obesos, diabeticos,etc?

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    Anónimo
    26 noviembre, 2017 at 7:56 pm

    Pero vaya a un restaurante y pregunte los precios de los jugos con respecto a los de una gaseosa. Como q deberían ser al contrario no? Pero los gobiernos son ciegos a eso. No les interesa reglamentar mejor eso. Yo seria feliz tomando jugos naturales sin azúcar. Pero por presupuesto me alcanza para algunas veces la gaseosa. Y bueno eso también es educación, el que quiera ser gordo y enfermo q siga tomando gaseosas. No?

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    Mario Delgado-Noguera
    28 noviembre, 2017 at 9:57 am

    Una nota periodística de El País de España sobre el asunto: https://elpais.com/elpais/2017/11/22/ciencia/1511374173_530869.html

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