La salud mental no es cosa de locos

La salud mental no es cosa de locos

Hoy, en el día de la lucha contra la depresión, debemos reconocer que la pandemia y el aislamiento agravó la situación de salud mental de muchos colombianos, especialmente niñas, niños y jóvenes.

Para el 2015, cerca de un 18% de la población colombiana sufría de trastornos emocionales diagnosticados. Sin embargo, durante la pandemia uno de cada tres hogares reportó síntomas asociados al deterioro de su salud mental. Estas cifras pueden ser aún más altas, si consideramos que el tema sigue produciendo estigmatización y vergüenza.

Un primer paso para abordar los problemas de salud mental es que aprendamos a reconocer sin miedo las emociones de tristeza, vacío, irritabilidad y frustración. La salud mental no es un tema de locos. Todos, en algún momento de nuestra vida, podemos padecer estos síntomas.

Yo propongo apostarle a la prevención y la promoción en salud mental. No se trata de asignarle un psiquiatra o un psicólogo a cada colombiano. De hecho, en Colombia hay solo 2.5 psiquiatras y 1.1 psicólogos por cada 10,000 habitantes. Se trata de convertir cada espacio de nuestra sociedad en una oportunidad para conversar sobre nuestras emociones.

Mi primera propuesta es priorizar la salud mental en el retorno a la presencialidad en las escuelas. Debemos acelerar el plan nacional de orientación escolar, para que cada escuela cuente con las herramientas y el personal entrenado para atender las necesidades emocionales de los colombianos más jóvenes. También debemos fortalecer el programa nacional de competencias ciudadanas y habilidades sociales y emocionales.

Existen experiencias internacionales de las que podemos aprender. En contextos tan diversos como la ciudad de Nueva York, Zambia, Etiopía, India, Nepal y el sur de África, se ha recurrido a entrenar a miembros de la comunidad para escuchar, identificar, contener, y potencialmente remitir a sus vecinos a otros niveles de atención. Esto teniendo en cuenta la alta prevalencia de síntomas emocionales y la baja disponibilidad de profesionales especializados para la atención directa. No se trata de convertir a todos los ciudadanos en profesionales de la salud mental, pero sí de abrir los espacios y los sistemas de apoyo para hablar libre y oportunamente sobre estos temas.

Mi segunda propuesta es aprovechar los espacios laborales para orientar sobre salud mental a las personas. Esto es especialmente importante para los profesionales de la salud, los servidores públicos y los trabajadores esenciales, que asumieron la responsabilidad de ayudarnos a superar la pandemia. La productividad, y en general el bienestar social de todo nuestro país, depende de que cada persona que lo necesite pueda recuperar su salud mental.

La salud mental en la pos pandemia debe ser una prioridad. Sin salud mental no hay bienestar. Sin salud mental no podremos recuperar todo lo que perdimos con la pandemia.

#hAGamosLaDiferencia #ColombiaTieneFuturo

Tags :

Compartir

Categorias