Alejandro Gaviria sobre la nueva estrategia antinarcóticos entre Estados Unidos y Colombia

Alejandro Gaviria habla sobre el comunicado de la nueva estrategia antinarcóticos entre Estados Unidos y Colombia. Dice que tiene un mensaje de aliento y optimismo frente a la nueva política de drogas.
Alejandro Gaviria

La política de drogas no puede mantener los objetivos tradicionales de erradicar hectáreas de coca. El comunicado también es claro en que las consecuencias de las intervenciones no las deben asumir los campesinos ni los eslabones más débiles de la cadena de producción. Es necesario tener nuevas medidas para determinar la efectividad de la política de drogas. 

El comunicado plantea, además, tres nuevos elementos que quisiera resaltar: disminución de la dependencia de la coca a través del desarrollo rural, la protección de líderes sociales y la conservación del medio ambiente. 

Las intervenciones dirigidas a controlar la producción de hoja de coca deben enfocarse en las condiciones de vida de los hogares cocaleros y en generar oportunidades de desarrollo en los territorios afectados por cultivos de uso ilícito. Es a través de estos cultivos que miles de hogares rurales le han hecho históricamente el quite a la pobreza. Sin oportunidades reales de generación de ingresos los cultivos nunca desaparecerán. 

Para avanzar en esta dirección el nuevo enfoque de la política de drogas debe ser la seguridad y el desarrollo rural integral. En ese sentido, coincido con el comunicado, la implementación integral del Acuerdo de Paz es esencial. 

El proceso de sustitución de cultivos no es simplemente sustituir un producto por otro. El enfoque de desarrollo rural debe abordar las deudas estructurales con el campo colombiano: formalización de la propiedad, desarrollo y acceso a mercados regionales, y acceso al crédito. El enfoque de género y la priorización de los jóvenes deben ser transversales en todos estos elementos.

Otro avance significativo es la no inclusión de la fumigación aérea como estrategia de la política de drogas. Eliminar la aspersión aérea con glifosato que defendí como Ministro de Salud en 2015 servirá para prevenir enfermedades respiratorias, dermatológicas y abortos no deseados, así como las afectaciones al medio ambiente. 

Resalto también la importancia de la protección de las comunidades y de los líderes sociales como parte esencial de la política de drogas. No es posible que, en algunos departamentos como Nariño, Cauca, Antioquia y Norte de Santander la tragedia de asesinatos de líderes sociales siga creciendo y no podamos garantizar su seguridad. Los mecanismos de protección existentes son claramente insuficientes. Es indispensable recuperar el control territorial, fortalecer la inteligencia y mecanismos de protección de nuestros líderes sociales antes de realizar las intervenciones. 

Por último, la política ambiental debe ir de la mano con este nuevo enfoque de política de drogas. En 2020 cerca de la tercera parte de los cultivos de coca estaban en zonas de manejo especial, no podemos hablar de política de drogas sin incorporar acciones concretas para la protección de nuestros bosques. Una alternativa es la combinación de las transferencias por sustitución con Pagos por Servicios Ambientales que puede compensar el choque en ingresos que genera la conservación y la sustitución de manera simultanea. En varias zonas del país, la sustitución de cultivos tradicional está desencadenando procesos de deforestación como consecuencia del acaparamiento de tierras, la praderización para la ganadería extensiva y la minería ilegal. La política de drogas tiene que contribuir a la protección ambiental y el nuevo enfoque resalta su importancia. 

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