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Poesía

Literatura Poesía

Del último libro de Charles Simic

 
 
Un quiz tarde en la noche
 
¿Le tiene Charles Simic miedo a la muerte?
Sí, Charles Simic le teme a la muerte.
¿Le reza al Señor de arriba?
No, él gasta el tiempo con su esposa.
 
Su conciencia, ¿lo atormenta a menudo?
Viene a charlar de vez en cuando.
¿Está preparado para reunirse con su creador?
Tanto como una ardilla que cruza la carretera.
 
Como una lata de cerveza pateada
Por algún joven que vuela de la traba como una cometa
Y sale de una esquina oscura y entra a otra
El da tumbos y resbala en el entretanto.
 
 
Personal Poesía

80 años de mi papá

pasó hace ya muchos años

[hoy estamos protestando y celebrando el paso de los años]

cuarto de bachillerato

un compañero había sido expulsado por nada, por un capricho

en protesta

otra compañera, Margarita, piernona, recuerdo bien, destrozó un ventanal con una tapa de pupitre

un estruendo de consecuencias

un escándalo mayor

la amenaza de una expulsión masiva

«todas las manzanas se pudrieron», dijo un profesor

[pobre güevón]

escribí una versión del suceso

la leí en frente de la clase en taller literario

terminaba con un homenaje al compañero expulsado

una víctima del poder caprichoso

justificaba a Margarita

todos aplaudieron con rabia

una forma de protesta

la investigación siguió su curso ominoso

citaron a los padres al colegio

llegaron cumplidos

Ocuparon una mesa en un salón contiguo a la rectoría con sus gabinetes de vidrio y ceniceros de plástico

la estética de otros tiempos

los estudiantes

[nosotros]

parados, formábamos un cuadrilátero alrededor de la mesa

El rector hizo un recuento de lo ocurrido

el ventanal destrozado

la insolencia compartida

el desprecio por la autoridad

las risas desafiantes

la altanería adolescente

[Margarita, la piernona, era una líder natural]

hablaron después algunos padres

pidieron perdón

lamentaron la pérdida de valores de la juventud

el papá de Mauricio, el compañero expulsado

[baterista, catador de hongos de boñiga, una estrella plateada en su oreja izquierda]

pidió la palabra

leyó mi relato de la protesta

el homenaje a su hijo

[a quien se lo había regalado días antes]

tenía una voz de locutor

hacia unas pausas enfáticas

terminó la lectura con un gesto de alivio

jah

nadie dijo nada más

salimos

creí que me iban a matar

“eso fue Margarita”, iba a decir

“¿quién escribió la historia?”, me preguntó

“yo”, respondí resignado

“excelente”, me dijo mi papá con una risa cómplice

así lo tengo en la memoria

así lo he recordado por años

se trata, digamos, de una herencia familiar

la intolerancia ante la injusticia

la protesta ante el poder caprichoso

la manía de burlarse de jefes y directivos

la idea simple pero definitoria de que hay algunas cosas que no podemos aceptar

esa idea que hoy, más que nunca, quiero entre lágrimas recordar

hace un mes acusaron a un profesor de tomás de acoso sexual

había sentado inocentemente a una niña en sus piernas

iba a ser expulsado

“no hizo nada, es muy buena persona, que injusticia, cómo hacen eso, además es gay”

dijo tommy con los ojos aguados

oyéndolo pensé inmediatamente, la herencia está a salvo

el nieto tampoco sabe tolerar la injusticia

gracias papi

seguiremos rebelándonos un poco en contra de lo que no está bien en este hijueputa mundo

te queremos mucho

mucho

Poesía

Nuestra tarea

Primero fue la imagen de un agujero negro

El tragaluz, la más elusiva de las criaturas

Sólo visible a los ojos de una curiosidad sin límites

Neurótica

Antigua

Esencial

El cielo, siempre un acertijo

Horas después fue una noticia distinta

Un asunto terrenal

Otra hazaña

La combinación de nuestro código genético y el de los chimpancés

Un peligroso juego entre primos

Una inevitable manipulación

Vendrán otras

Prometeo sin dioses

Instintos de alquimista

Esta semana volvimos

Al mundo de Ptolomeo

Al centro del universo

La humanidad, mitad de camino entre el átomo y la galaxia

La humanidad, el universo y el código que se piensan a sí mismos

Era nuestra tarea

Está hecha

Sólo nosotros podemos apreciarla.

Personal Poesía

Recuerdo imprevisto

Mi primo, el osado, el viajante,
estaba de regreso, traía un buen número de historias nuevas,
aventuras, excesos, desviaciones,…
las escuchábamos con curiosidad, ávidos de cuentos,
niños de provincia aburridos del aburrimiento.

Tenía una cámara nueva, la mejor de la ciudad,
conocía el oficio de la fotografía,
ese espejo inquietante.
Encontró un refugio precario en la publicidad,
intentó ser un promotor resignado del capitalismo,
pero no encajó, no pudo.
Fue despedido con honores,
su talento no cabía en la ciudad de entonces.

Pasó el tiempo,
dejé de verlo por varios meses,
había vendido la cámara, rumoraban.
Llegó un día a la hora de almuerzo,
con un vestido nuevo de vendedor domiciliario.
Vendía ahora tumbas de un nuevo cementerio,
se ganaba la vida con la muerte:
mostraba una fotografía en blanco y negro de una tumba agrietada con flores marchitas y decía con una insistencia triste, ¿quién quiere terminar así?

Mi papá era muy joven,
pero compró la tumba sin preguntar,
no sólo por caridad, ahora entiendo,
también como protesta,
como quien regaña a los dioses por su perversidad,
por la vida.

Te quiero Luiso.

Poesía

Una noticia

Se dicen arqueólogos

Pero son una suerte de poetas obsesivos, escrutadores

Pasan la vida de rodillas, esculcan la tierra en busca de restos y misterios

Inventan cuentos, hacen conjeturas, especulan con dioses y desastres

Uno de ellos encontró un pedazo de piedra atravesado por líneas cruzadas, un dibujo hecho hace setenta mil años con una crayola prehistórica de punta roma y color ocre

Un microscopio electrónico confirmó el milagro, la paternidad humana de la geometría incipiente

Los poetas le dieron un nombre cifrado, G7bCCC-L13

Dicen que es un símbolo, pero podría ser una marca utilitaria, unas rayas caprichosas, cualquier cosa

Nunca lo sabremos, el pasado es inescrutable, asunto de poetas

Parece un # dicen algunos

Asombra la coincidencia, insinúa que somos los mismos

Marcamos las piedras y dejamos que se las lleve el tiempo

#humanos

Poesía

Andrés

Oí la historia dos o tres veces
En mi infancia, en los años de la memoria
No volví a oírla nunca más
Es un recuerdo a la orilla del olvido


Hoy la recordé
(La memoria está llena de atajos imprevisibles)
Mi mamá estaba embarazada de su primer hijo
Tenía ya nombre, Andrés
Acompañó a su mamá, a mi abuela que murió hace medio siglo, a tomarse una radiografía
La radiación le produjo un aborto
Andrés nunca fue
Quedó el nombre 
Un recuerdo desvaneciente


Ese día comenzó a definirde el destino que me trajo a este mundo
Varios meses después mi mamá volvió a quedar embarazada 
Su primogénito tuvo otro nombre, Alejandro
Soy yo
Debo, como todos, mi vida al azar
A un conjunto de coincidencias tan improbable que sólo puede tener un nombre
Milagro


Solía pensar en Andrés
Darle las gracias
Nos complementamos
Mi presencia necesitó su ausencia