Reflexiones

Un dogmático: señales particulares

  1. Paranoide, tendiente a la auto-victimización y a la idealización del enemigo.
  2. Obsesionado con las teorías de conspiración y la omnipresencia de los conspiradores.
  3. Renuente a los compromisos, apegado al “todo” o “nada» y desconfiado del “más” o “menos”.
  4. Desdeñoso del gradualismo, el incrementalismo y las soluciones imperfectas.
  5. Reduccionista, creyente en una gran teoría totalizante y unificadora.
  6. Convencido de la existencia del paraíso, en el cielo o en la tierra.
  7. Inmune a la evidencia y al conocimiento práctico.
  8. Indiferente al progreso social y moral.
  9. Negacionista de la complejidad, la tragedia y el conflicto.
  10. Fabulista, convencido de que la historia se reduce a una lucha entre el bien y el mal.

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15 Comments

  • Reply
    Alejandro Gaviria
    31 marzo, 2017 at 7:46 pm

    Kundera sobre el fin de la tragedia:

    Liberar los grandes conflictos humanos de la ingenua interpretación de la lucha entre el bien y el mal, entenderlos bajo la luz de la tragedia, fue una inmensa hazaña del espíritu; puso en evidencia la fatal relatividad de las verdades humanas; hizo sentir la necesidad de hacer justicia al enemigo. Pero el maniqueísmo moral es invencible: recuerdo una adaptación de Antígona que vi en Praga después de la guerra; al liquidar lo trágico dentro de la tragedia, el autor de la adaptación convirtió a Creonte en un malvado fascista enfrentado a la joven heroína de la libertad.

    Las actualizaciones políticas de Antígona estuvieron de moda después de la segunda guerra mundial. Hitler trajo no sólo indecibles horrores a Europa, sino que la expolió de su sentido trágico. Toda la historia política contemporánea pasó desde entonces a ser vista y vivida como una lucha del bien contra el mal. Las guerras, las guerras civiles, las revoluciones, las contrarrevoluciones, las luchas nacionales, las rebeliones y su represión fueron barridas del territorio de lo trágico y expedidas a la autoridad de jueces ávidos de castigo. ¿Se trata de una regresión? ¿O una recaída en la fase pretrágica de la humanidad? Y en tal caso, ¿quién ha ocasionado la regresión? ¿La Historia misma, usurpada por unos criminales? ¿O nuestra manera de entender la Historia? Lo trágico nos ha abandonado; y éste es tal vez nuestro verdadero castigo.

  • Reply
    Anónimo
    6 abril, 2017 at 4:01 am

    Sócrates consideraba que lo realmente trágico era cuando dos verdades se confrontaban, no los hechos cargados de dolor y tormento. Si lo trágico nos ha abandonado, será entonces, que las verdades confrontadas son finitas?

  • Reply
    Elisa Carolina Torrenegra
    14 abril, 2017 at 10:12 am

    Según la Real Academia de la Lengua "Tragedia: Situación o suceso luctuoso y lamentable que afecta a personas o sociedades humanas.".
    Nos acostumbramos a ellas, nos duelen pero terminamos aceptándolas como parte del diario vivir pero lo peor es que la sociedad toma partido en los dogmatismos que "usan" las tragedias. Eso ya en sí mismo es una tragedia

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    Guillermo García Parra
    15 abril, 2017 at 4:33 pm

    Qué buena lista, ministro. Tanto los marxistas leninistas como los liberales libertarios cumplen con cada una de las señales.

  • Reply
    Diozkouroi
    15 abril, 2017 at 7:39 pm

    El dogmatismo contemporáneo se refuerza con el consumo irreflexivo de publicaciones en redes sociales que están disfrazadas de reivindicaciones (que puede que en el fondo uno comparta); pero mostrándolas como lo que usted denomina un "fracaso sin atenuantes": Quejadera, cero propuestas y reduccionismo al por mayor. Muéstrese indignado y los "bien pensantes" de las redes sociales van a compartir y a recibir likes que activarán sus centros cerebrales de recompensa. No por nada fanatismo y adicción están tan relacionados.

    ¿Será que es contradictorio intentar hacer del reformismo pragmático un producto de consumo?

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    alguien temira
    16 abril, 2017 at 3:59 am

    Es resumen detallado del perfil seudo intelectual de Petro, Morris y la mascota Carillo

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    Unknown
    19 abril, 2017 at 5:17 pm

    Excelente ministro. Que alegría tener un ministro de salud ateo, brillante. Saludos.

  • Reply
    Anónimo
    19 abril, 2017 at 7:03 pm

    Al fin alguien Ojalá y lo respeten

  • Reply
    sebastian garcia
    21 abril, 2017 at 2:39 am

    Usted tiene algo que me hace recordar a los líderes de los países nórdicos; ojalá algún día se postule como presidente pero de manera independiente.

  • Reply
    Hernando Castro
    21 abril, 2017 at 5:03 pm

    Interesante disertación sobre el fanatismo; en el estado siempre habrá la disyuntiva de actuar por razones técnicas o hacerlo por consideraciones políticas, las primeras se basan en observaciones y proyecciones científicas y racionales, las segundas, generalmente en consideraciones pasionales

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    José Urrea
    21 abril, 2017 at 6:20 pm

    Excelente lista ministro; los dogmas siempre han sido obstáculos para progresar como civilización.

  • Reply
    Alejandrae
    22 abril, 2017 at 2:18 am

    La expresión elocuente siempre será de guerreros

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    Anónimo
    24 abril, 2017 at 12:55 pm

    El Ministro hijo de ministro y embajador nombrado a dedo, esposo de una señora nombrada a dedo, generaciones viviendo de lo público y pagando semejantes favores… con lo público. No más de eso.

    https://www.youtube.com/watch?v=fs9f1ZTRCEo

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    Alejandro Gaviria
    24 abril, 2017 at 3:52 pm

    Para quienes critican el punto 3. Definición de compromiso : solución, respuesta: Que, sin ser completamente satisfactorio, es correcto. "La solución de compromiso entre posturas antagónicas fue una eucaristía estrictamente formal, reduciendo a mero símbolo el ayuno y, algo más tarde, reservando el vino para el ministro"

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    Carlos Benavides
    20 agosto, 2017 at 9:26 am

    Ahora bien, creo que hay circunstancias en la vida (políticas o no políticas) en que aun no siendo dogmático el "más o menos" (punto 3) es moralmente cuestionable. Recuerdo varios personajes de la vida pública colombiana y no colombiana que, ante una pregunta, contesta(ba)n: "ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario", no sólo como una estrategia para eludir una pregunta política comprometedora sino para empobrecer el debate público. No hay que recurrir a eventos históricos extremos como el nazismo o el estalinismo para ejemplificar mi punto. No ser dogmatico no significa que uno carezca de posiciones ideológicas o de principio; favorece, enriquece y hace más transparente el debate reconocer que esas posiciones existen. Y eso no sólo para la política. En física teórica o en cualquier otra rama de la ciencia ese tipo de posiciones también existe (en mecánica cuática, e.g. hay epistémicos y ónticos, que difieren en su concepción sobre la realidad de la función de onda, cuya reconciliación no parece posible y que ha creado un rico debate). El reconocimiento mutuo de las diferencias y la imposibilidad para ponerse de acuerdo mejora, promueve y hace progresar la ciencia. "Eppur si muove", diría Galileo.

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